15 Minutos

Ese es el tiempo que tardamos en concentrarnos en una actividad, el momento a partir del cual empezamos a rendir a mejor y a fusionarnos con lo que estemos haciendo. Da lo mismo si es estudiar, leer, trabajar,… necesitamos esos quince minutos para formar parte de lo que estamos haciendo.

Cada distracción que tenemos, bien sea una llamada, mandar un whatsapp, consultar “un momento” las redes sociales,  ir a picar o beber algo, ir al baño, mirar por la ventana, darle vueltas a algún tema,… nos sacan de ese estado de concentración, y necesitaremos nuevamente quince minutos para volver a esa fase.

Es una de las claves de la constancia, por eso es recomendable eliminar todos los entretenimientos externos de nuestros sentidos cuando queramos hacer algo realmente de calidad, y sea importante para nosotros o para los demás.

Si durante una hora tenemos cuatro distracciones de breves segundos, hemos tirado prácticamente ese tiempo a la basura, nos podemos autoconvencer de que hemos estado una hora haciéndolo, pero la realidad no es así. Incluso podemos sentir que no estamos capacitados para hacer algo, probemos a alejar todas las distracciones durante un tiempo que marquemos, y veremos multiplicarse nuestras capacidades y rendimiento.

Entramos en nuestra momento más creativo cuando atravesamos ese punto donde perdemos la noción del tiempo mientras hacemos algo, y esto pasa siempre después de esos primeros quince minutos de mimetización con la actividad que nos traemos entre manos.

Manejar esta situación en un mundo tan conectado puede parecer complicado, pero es tan sencillo como marcarnos un tiempo concreto para hacer algo y durante ese tiempo, alejar, apagar, silenciar,… todas esas distracciones que no son tan importantes como lo que queremos lograr.

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