23. La zanahoria, el huevo y el café

Muy buenos días con Energía Positiva.

El podcast que cada mañana te trae el lado amable de la vida a través de reflexiones, historias de superación, experiencias, leyendas, entrevistas y por supuesto ¡BUENAS NOTICIAS! Porque las hay y aquí vas a poder escucharlas CADA DÍA.

Miércoles 7 de Febrero, Episodio nº 23 titulado “ La zanahoria, el huevo y el café ”.

Érase una vez una hija que se quejaba constantemente de su mala suerte, de que todo le pasaba a ella.

Cada vez que algún imprevisto le sucedía, siempre tomaba la misma actitud.

Su padre había tratado de explicarle muchas veces que no era así como lo veía, pero la chica siempre respondía con pataletas, gritos y lloriqueos.

Estaba realmente afectada por todo lo que le sucedía.

Un día su padre, que era chef, tuvo una idea.

No tardó mucho su hija en volver a quejarse ante su padre de lo mismo de siempre.

Entonces el padre le dijo a la hija que cuando se calmase fuese a la cocina que quería enseñarle algo.

Así la chica cuando estaba más tranquila, acudió a la cocina.

Entonces el padre tenía tres ollas llenas de agua.

En una introdujo unas zanahorias, en otra un par de huevos y en la última unos pequeños granos de café, y puso a hervir las tres cazuelas.

Su hija impaciente miraba las ollas en ebullición y no entendía que tramaba su padre tan silencioso.

A los veinte minutos apagó las tres, y fue a buscar tres tazones.

En el primero puso las zanahorias, en el segundo los huevos y en el último el café.

¿Qué es lo que ves? – preguntó el padre –

Zanahorias, huevos y café. – respondió ella –

El padre con cariño le pidió que por favor tocara las zanahorias. Ella lo hizo y sintió como estaban muy blandas.

Después le dijo que rompiese el huevo y quitase la cascara. La chica vio la dureza del interior.

Por último, le dijo que probara el café.

La hija aún sin comprender muy bien que pretendía el padre, le miró con complicidad y dio un sorbo.

El padre se quedó en silencio, y tras muchos minutos, la hija le preguntó:

Papá, ¿Qué quieres decirme con esto?

Entonces el padre con paciencia le explicó que los tres elementos se había enfrentado a las mismas circunstancias, agua hirviendo y cada uno habían reaccionado de distinta manera.

Las zanahorias eran duras y fuertes, y después de enfrentarse al agua caliente se habían vuelto blandas y frágiles.

El huevo sin embargo había llegado con una fina cascara que protegía un interior líquido que con el calor se había endurecido.

Y los granos de café eran pequeños, casi insignificantes pero cambiaron el agua.

Tras un silencio, el padre le dijo a la hija:

Cuando te enfrentas a la adversidad, ¿A qué te pareces más? ¿a una zanahoria, un huevo o una grano de café?

La hija, en silencio, miró a su padre y le dio un fuerte abrazo. Desde aquel día nunca jamás volvió a quejarse ante la adversidad.

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Y como siempre gracias por estar ahí, por acompañarme al otro lado.

Deseo que cada día de lunes a viernes cada episodio te aporte un granito para mejorar tu vida.

Disfruta, sé amable con los demás y SONRIE…. Que tengas una ¡FELIZ DÍA!

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